Hace un mes que mis compañeros y yo formamos parte de un grupo Erasmus+ en París, Francia.
Aun habiendo participado en uno anterior, Berlín, estábamos muy nerviosos y asustados, eso se debe a la nueva situación presente, las condiciones dadas en la capital francesa no eran las ideales por los alarmantes avisos, afortunadamente los profesores fueron de lo más cercanos y tomaron precauciones ante toda sospecha.
Allí, los demás miembros del Erasmus+ nos acogieron perfectamente y convivimos en el hostal como una gran familia.
Por otra parte, nuestros compañeros franceses, que no estaban alojados allí, también trataron de acercarse a nosotros en el Instituto, programaron actividades grupales y guías por la ciudad que nos permitieron interactuar y así también, practicar varios idiomas. Nos encantó el tour, aunque rápido, por la ciudad, además del paseo por el río. En contra, hubo una actividad bastante aburrida sobre ejercer un cargo en el parlamento que duró toda la tarde y fue agotador.
El viaje tanto de ida como de vuelta fue tranquilo, aun habiendo tormenta.
Después de todo, el viaje fue muy divertido y nos permitió hacer amigos internacionales con quienes aún mantenemos contacto, además, nos permitió conocer un nuevo país y un sistema educativo diferente.